Imaginá, creá, transformá(te)

Ser creativa(o) es ser capaz de crear y dicha capacidad, como cualquier otra, puede adquirirse y potenciarse con mucha práctica.

 

Como me interesa el tema y soy adepta del aprendizaje y de los MOOCs o COMAs, tomé uno diseñado por la Universidad Nacional Autónoma de México, según el cual, nuestra habilidad inventiva se asocia tan sólo en un 20% con cuestiones genéticas ligadas al interés por explorar. El otro 80% se vincula con estimular al cerebro para que trabaje de manera flexible sobre diferentes procesos, en un entorno de seguridad y libertad psicológica, ludismo y en donde los errores se consideren parte natural del proceso.

 

En contraparte, estar en contacto con nuestras debilidades, miedos, vergüenzas, inseguridades, momentos pasados de ineficacia y temor al fracaso, constituye la fórmula para malograr cualquier esfuerzo imaginativo. Un ambiente como el descrito produce en nosotros una regulación preventiva bajo la cual es imposible inventar algo; en cambio, la regulación promotora es perfecta para crear y activa a partir de nuestra voluntad de hacer. En otras palabras si nos decidimos a idear: tendremos éxito, indiferentemente de que estemos felices o enojadxs.

 

Existen dos tipos de pensamiento. El vertical se asocia a la lógica y la secuencialidad, elude lo irrelevante y lo incierto, por lo que nos permite mejorar lo ya existente o producir cambios incrementales y “cavar más hondo”. El lateral en cambio, nos instaría a “cavar en otros sitios” y busca alcanzar ideas nuevas y plurales, adherirse a la ambigüedad y a la intrascendencia y favorecer la obtención de cambios disruptivos. Como podemos alternar entre ambos tipos de pensamiento, aunque estemos acostumbradxs a la estructuración, no estamos condenadxs a ella.

 

Algunas consignas para perforar a lo largo de toda la parcela y no sepultarnos a nosotrxs mismxs bajo el terrón de un solo agujero, son:  ¡Me voy a arriesgar! ¡No me confomaré con una única solución! ¿De qué forma no se ha hecho esto antes? y ¿De qué forma podría haberlo hecho? ¡Amo el reto que implica resolver este nuevo reto!

 

Conviene además, entrenarse en la resolución de problemas difusos, habituarse a hacer siempre las cosas de manera diferente y convivir y cooperar con personas creativas. Hacer pausas también ayuda; una siesta o descanso luego de un periodo de trabajo opera a modo de fase de incubación, propiciando el surgimiento de un insight.

 

Si encima mantenemos una actitud positiva hacia la experiencia, escuchamos a nuestro locus interno evaluativo y nos aplicamos a jugar con conceptos y elementos, alcanzaremos una “creatividad constructiva”.

 

En las próximas líneas encontrarás algunas de las técnicas más útiles a la hora de diseñar, según la académica que imparte la materia, Guadalupe Vadillo.

 

Apuntemos nuestras dudas sobre nosotrxs mismos y sobre el proceso, así como todo lo negativo pero para sacarlo para siempre.

 

Perdamos miedo al fracaso. Fracasemos adrede y hagamos un portafolio de nuestros fracasos.

 

Redactemos nuestro desafío de una forma que lo haga ver remediable.

 

Pongamonos restricciones pues son positivas para la creatividad, es más fácil trabajar con ellas, incluso cuando son de tiempo o dinero.

 

Comprometámonos públicamente, tiene que ver con el punto anterior, pues tener que presentar avances en reuniones nos genera una presión social saludable.

 

Contémonos historias con metáforas cuyas ideas, trasladables a nuestro problema, puedan alumbrar una solución.

 

Desmenucemos el gran objetivo en pequeños objetivos.

 

Analicemos el problema partiendo de la meta que queremos alcanzar y no del momento presente, así es más sencillo visualizar que tenemos que estar haciendo en cinco, tres o un año y qué tenemos que empezar a hacer hoy lograrlo.

 

 

 

Acerquémonos a lxs usuarixs finales para obtener información.

 

Hagamos lluvias de ideas, empecemos dispersándonos y luego seleccionemos lo que nos parezca más util. Este método cíclico de divergencia-convergencia propone que nos sumerjamos en el caos de ideas (divergencia) y que luego focalicemos aquello que queremos resolver (convergencia), para luego buscar toda la información sobre el tema que nos permita volvernos expertas (divergencia). Posteriormente, seleccionamos dos o tres probemos (convergencia) y nos abrimos a cualquier input que incluso puede ser aleatorio, como abrir una página al azar y leer un párrafo o palabra (divergencia), finalmente evaluamos la calidad de las ideas que acabamos de producir (convergencia)  y las difundimos.

 

Otro método cíclico es el Design Thinking que rastrea soluciones deseables, viables y rentables. Parte de la inspiración e identifica problemas, oportunidades y restricciones y en un segundo momento idea todas las posibles soluciones y recursos ocultos, observando sin prejuicios, y preguntándole a usuarixs extremxs que no son lxs verdaderxs usuarixs finales; su metodología se vale también de las lluvias de ideas y de acudir a otros campos, para implementar los hallazgos y ¿por qué no? Ir a la caza de nueva inspiración.

 

Rebotemos nuestras ideas en otrxs, tomándonos un café.

 

Pensemos la cuestión mientras caminamos o armamos un rompecabezas para promover una “atención relajada” de la que puede seguirse un insight.

 

Creemos prototipo no elaborados, para evitar que el empeño con que lo fabricaste te haga enamorarte de él y evaluar su calidad con apego.

 

Si nos toca liderar a un equipo, seamos democráticos, mayores provechos derivan de esta metodología.

 

Confiemos en nuestra capacidad creativa.

 

Persistamos hasta lograrlo.

 

Y finalmente, dado que se considera que las personas altamente creativas se caracterizan por combinar sus múltiples intereses con un profundo grado de especialización en un área determinada, nos convendría emprender el camino hacia el dominio de nuestro campo de interés, lo cual se alcanza luego de practicar por 10.000 horas (unas 20 horas por semana por diez años).

 

Ser más creativos es un curso que está disponible de manera gratuita para toda la población gracias a la plataforma de educación virtual Coursera, que como este, tiene muchísimos otros MOOCs que te podrían interesar.
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