Gao Xingjian y sus notas impensadas

“En principio, la libertad en el arte no es un fin en sí mismo; sería más justo decir que nace de la necesidad existencial de sentir y de conocer.”
Gao Xingjian

 

Quizá lo más difícil de este oficio no sea enfrentarse a la hoja en blanco ni adquirir técnica, tampoco pre-producir sin presupuesto. Acaso, lo realmente áspero para alguien que trabaja en cualquier sector asociado a las artes es asumirse como artista, creer que lo que tiene para decir merece ser dicho y que es capaz de decirlo con los procedimientos adecuados.

 

El campo artístico no pulula de genixs de innato talento como aún hoy algunxs quieren creer, sino de gente común y corriente que por alguna razón sintió primero una fuerte afinidad por la visualidad, las tareas manuales, las historias, los ritmos, por las vidas de lxs otrxs o los secretos que se agazapan en la vida, y después, resolvió persistir en su terquedad de aplicarse a ello, venciendo las trabas reales e imaginarias que fuera preciso someter, pues ¿por qué habría de renunciar?

 

Las artes constituyen un mecanismo de investigación del mundo y de la condición humana, una avenida que se transita queriendo explicarse a una misma cómo funcionan las cosas y cómo se experimentan, para luego compartir las síntesis y sensaciones con lxs otrxs y conectar con ellxs de una manera intersubjetiva. Hacer pelis es un acto de exploración mental y sensorial. Cuando una artista (digamos, audiovisual) crea, “únicamente traduce sus propias sensaciones, su imaginación, sus sueños despierto, su narcisismo y su masoquismo, así como sus deseos insatisfechos y sus preocupaciones (…), no busca ningún objetivo, solo existe su necesidad de expresarse en tanto que individuo.” (Xingjian, 2004. p.15)

 

He escogido esta cita de Gao Xingjian porque desposee a la artista de toda casulla de divinidad y le da su justo lugar: uno mínimo y e incontestablemente humano. A la vez que señala al quehacer artístico como uno requirente de libertad, urgente del distanciamiento entre la creación del producto y la búsqueda del aplauso, lo mismo que de la censura auto-impuesta.

 

He dedicado esta entrada al pintor y escritor porque a lo largo de su escrito Por otra estética seguido de reflexiones sobre la pintura, penetra en estas dos ideas esenciales y formula un posible espacio de acción para el trabajo artístico, insinuando un emplazamiento a partir del cual se puede encuadrar lo que se mira y cómo es mirado.

 

EL QUÉ

 

 

— ¿Para qué sirve el arte?
— Para “transformar lo invisible en visible”— respondería probablemente Xingjian (p.42)

 

El premio Nobel de Literatura estima que el trabajo de una artista es transformar en imágenes sus propios sentimientos confusos, así como las experiencias vividas por otrxs.

 

Bajo esta acepción, las ideas le servirían como punto de partida pero no deberían expresarse nunca de manera directa, sino ser transformadas en “imágenes dignas”, imágenes que habrían de estar cargadas de sentimientos humanos y de aquellas visiones interiores que sobrepasan al intelecto, a la razón y a los conceptos.

 

Una artista tendría que penetrar en el punto de convergencia entre el inconsciente y las sensaciones, captar sus imágenes, y apoderarse de ellas y orientarlas con sus propias reglas, ordenando el caos y suprimiendo todo signo y símbolo. También habría de hacer lo mismo con la naturaleza y crear imágenes que transmitan sus intereses, su visualización interna de ese universo o realidad. Crearía imágenes de los “diez mil mundos que nos rodean” (p.89) y de su Yo.

 

Dichas imágenes no tendrán como fin de provocar asociaciones a ideas concretas, sino ofrecer “una especie de disposición. Para que podamos entrar allí, ver y ver más” (p.70), su intención es dar forma a las sensaciones o conferir sensaciones a las formas, para darles una forma nueva.

 

En otras palabras, dado que el arte posibilita la expresión de la subjetividad humana, la tarea de la artista no es la de exteriorizar ideas directamente, sino la de “ordenar los sentimientos y alumbrar las sensaciones con ayuda de la razón” (p.31), pero sabiendo que la razón y los procesos mentales1 no alcanzan para acabar de crear, al menos que se introduzca un poco de azar y se le ponga al servicio de la forma artística.

 

Por otra parte, si bien la forma es la manera que tiene el arte de existir, la forma pura no es arte y tampoco lo es el azar dejado a la libre. El arte necesita del azar para crear la forma y precisa de la forma porque las sensaciones sólo se concretan cuando adquieren la forma adecuada; si la forma tendiera a cero sólo quedaría el discurso sobre el arte. La forma es indispensable pues se adueña del estilo que le confieren por las imágenes. Por ello, la búsqueda de la artista es la de una forma que responda a ciertas condiciones; así, el estudio de los materiales y las técnicas obtiene peso.

 

EL CÓMO

 

 

Partiendo de que cada forma de mirar conduce a resultados particulares, Xingjian aconseja que cada artista se atreva a observar con sus propios ojos, gustos y juicios artísticos aquello que le interesa y que busque sus propias imágenes y procedimientos personales, sin atender ni a la tradición ni a la moda contemporánea.

 

La artista no debe intentar construir un criterio estético general ni conformarse con los criterios estéticos de lxs otrxs, ni tampoco tratar de invertirlos. En cambio, ha de dejar a “la historia del arte y la estética (…) fuera de su campo de visión, y con más razón [a] la ideología de su época” (pp.15-16). Sólo así encontrará su expresión individual.

 

El ideal de Xingjian es una artista que posea “enterrado” dentro de sí “su propio juicio estético que, incluso si evoluciona (…) no da pábulo a las dilaciones de la moda (…) Una estética de la creación personal (…) Una teoría no histórica, una teoría del instante, individual y no metafísica, que nace de los sentimientos y (…) Emana de la experiencia de la creación, recurre a la explicación y no a la deducción, y no responde a teorías estructuradas; únicamente busca el impulso con el objeto de aliviar los sentimientos, de estimular la intuición para entrar en la creación.”  (pp.21-22)

 

En la opinión del novelista, pintor, poeta y dramaturgo, una artista puede sustraerse de los [pre]juicios de valor estéticos si se embebe en la obra (en su momento presente, dejando el evaluación para después) y confía sólo en su intuición y en los sentimientos o sensaciones estéticas individuales que puede llegar a captar, acallando los conceptos, las explicaciones y las modas y conduciéndose con sinceridad y confianza frente a su arte, un arte que ella misma conciba capaz de apoderarse del mundo y de arrojarle “su verdad, y no la verdad misma” (p. 28), para fusionar en una pieza su filosofía, su ética y su estética individual.

 

A mi parecer, son muchos los factores contextuales que determinan nuestra mirada con mayor o menor severidad y de maneras más o menos conscientes, contrariando la voluntad de partir de juicios éticos o estéticos de nulo valor, al mismo tiempo estimo lo apolítico como ilusorio, pero sí creo con el autor que una artista puede y debe actuar sin amaine ante la presión de agradar o disgustar a este o aquel grupo o de encajar con tal o cual tendencia en boga.

 

Al final, la originalidad de las visiones y la articulación formal mediante la cual estas serepresentan o presentan componen la individualidad de la artista, un elemento constitutivo del arte.

 

En hallar o crear nuestros propios enunciados y los códigos personales para expresarlos, descansa todo el ancho de libertad que aún nos pertenece.

 


1 La consciencia sí, pues engloba a la razón. No rechaza al inconsciente, sino que lo regula y lo sublima, manteniendo bajo control al yo caótico, al integrar al (que ahora observa al yo) y a él. La consciencia o introspección hace que la artista, durante la creación, pase del punto de vista propio al punto de vista de quien observa (p.35-36) permitiéndole juzgar su trabajo sin narcisismo y con frialdad.
La consciencia es a la razón lo que la intuición a los sentimientos.

Referencias 

Xingjian, G. (2004) Por otra estética seguido de reflexiones sobre la pintura (Carrillo de Albornoz Fiscai, C, trad.) El Cobre Ediciones, S.L.: Barcelona, España.

 

Imágenes

Galería Serna (2015) Gao Xingjian, Llamada a un Renacimiento en Sala Kubo Kuxta Recuperado de  http://galeriasenda.com/gao-xingjian-llamada-a-un-renacimiento/ [consulta 24 mar. 2018]

 

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